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Redescubrimiento de Caimán “Perdido” lleva a nuevo Misterio sobre Crocodylidos

By Lindsay Renick Mayer on December 20, 2019   duration 7 min read

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Global Wildlife Conservation (GWC) changed its name to Re:wild in 2021

Biólogo colombiano Sergio Balaguera-Reina trabaja con Comunidad Indígena para aumentar la comprensión sobre las especies colombianas de Caimanes

Para el biólogo conservacionista colombiano Sergio Balaguera-Reina, pocas experiencias son tan hermosas como ver crocodylidos bebés eclosionar, estirando sus diminutas patas y empujándose poderosamente hacia su lugar en el mundo. Esto es especialmente real cuando esos bebés pertenecen a una subespecie que había estado en gran parte perdida para la comunidad científica desde su descubrimiento en 1952. Eso es, hasta diciembre del 2018, cuando Balaguera-Reina, con la ayuda de indígenas locales, se embarcó en una agotadora expedición a las remotas tierras vírgenes del sur de Colombia en una exitosa búsqueda del Caimán del Apaporis (Caiman crocodilus apaporiensis).

“He visto el caimán preservado que originalmente guió al descubrimiento y descripción de esta subespecie, pero nada me había preparado para ver a este caimán vivo en la naturaleza,” dice Balaguera-Reina. “Y luego estar ahí durante la temporada de eclosión y ver este reptil eclosionar unos meses más tarde fue una experiencia realmente especial.”

Rediscovered caiman Sergio Balaguera-Reina con una cría del redescubierto Caimán Apaporis. (Foto cortesía de Lorena Carvajal-Bonilla)

Su viaje durante la temporada de eclosión en abril fue uno de los cuatro viajes que Balaguera-Reina ha tomado desde el redescubrimiento en el Río Apaporis— un río de 700 millas que corre desde el centro de Colombia hasta la frontera con Brasil— para continuar su investigación acerca de la cantidad de Caimán del Apaporis que existen, cuántas poblaciones hay, dónde viven, su estado de conservación y cómo se relacionan genéticamente a otras subespecies de caimanes de anteojos. Estas son las preguntas formuladas por Balaguera-Reina, quien es el vicepresidente regional del Grupo Especialista de Cocodrilos de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN para Latinoamérica y el Caribe, para buscar el cocodrilo con la ayuda de los miembros de la comunidad indígena del lugar. Luego de trabajar en una evaluación de cocodrilos para la Lista Roja de Especies Amenazadas, Balaguera-Reina dice que fue evidente que existía muy poca información sobre esta subespecie.

Balaguera-Reina publicó este mes sus descubrimientos en la revista científica Journal of Herpetology. Y aunque el redescubrimiento sin dudas es emocionante, no es sorprendente, según dice Balaguera-Reina.

“Nunca pensamos que este caimán estuviera extinto,” dice Balaguera-Reina. “Pero la situación política de Colombia prevenía a los biólogos acceder con seguridad al hábitat del animal para confirmar que aún existiera. Lo que sí me sorprendió fue lo que encontramos en el transcurso de esta investigación: aunque el Caimán del Apaporis está aislado y es físicamente muy diferente a otras subespecies del Caimán de Anteojos, es sumamente similar a nivel genético a otra subespecie, Caiman crocodilus crocodilus. No me esperaba eso en absoluto.”

Ahora, mientras este nuevo misterio genético se desarrolla, Balaguera-Reina se prepara para acompañar al héroe y legendario investigador de cocodrilos Federico Medem— quién descubrió al Caimán del Apaporis— en los anales de la historia herpetológica de Latinoamérica.

Un Caimán de Aspecto Curioso en Medio de la Nada

Cuando el pequeño avión comenzó su descenso en la densa jungla del Sur de Colombia en el primer viaje de Balaguera-Reina a la cuenca media del Río Apaporis, la primera cosa que notó fue que no había sino un pequeño parche de tierra donde aterrizar. No se trataba de un lugar bien recorrido, sino lo que alguna vez fue el territorio de las FARC, el grupo rebelde más grande del país. Su presencia disuadió la agricultura, el desarrollo y cualquier tipo de investigación en el campo que los biólogos esperaban realizar. En el 2016, el gobierno colombiano firmó un tratado de paz con las FARC, marcando el primer paso para culminar 50 años de conflicto. A medida que las FARC se han retirado de los bosques en los últimos años, los científicos han tenido la oportunidad de reencontrarse con la rica biodiversidad del país.

Apaporis River basin in Colombia Hábitat principal del Caimán Apaporis sobre el Río Apaporis, que corre desde el centro de Colombia hasta la frontera con Brasil. (Foto cortesía de Sergio Balaguera-Reina)

“Si no tuviéramos el Acuerdo de Paz, no habría podido ir a esta área para hacer este redescubrimiento,” dice Balaguera-Reina. “El acuerdo creó un cambio en la atmósfera de Colombia. Marcó un mejor futuro para la gente de Colombia— no solo para los científicos que ahora pueden estudiar la biodiversidad de Colombia, sino también para los pueblos indígenas que se encontraban físicamente en medio del conflicto y que juegan un papel crítico en la protección de estos ecosistemas.”

Estos mismos pueblos indígenas saludaron a Balaguera-Reina cuando el piloto lo dejó, solo, preguntándose si realmente el piloto regresaría a buscarlo en una semana o si se quedaría atrapado en el hábitat de los caimanes para siempre (que, dada su pasión por los cocodrilos, no necesariamente era la peor alternativa). En los siguientes días de su expedición de 8 días, Balaguera-Reina condujo entrevistas con 11 indígenas de la comunidad de La Victoria de varias tribus—Barasano, Cubeo, Tatuyo, Carapana, Cabiyari, Yacuna, Carijonas y Tucanos— para averiguar si habían visto al Caimán del Apaporis, sus creencias sobre el animal, y las amenazas a la subespecie.

“Colombia tiene un tesoro precioso de biodiversidad que los conservacionistas apenas han comenzado a comprender en los años desde el tratado de paz,” dijo Lina Valencia, la oficial de conservación de la GWC en Colombia. “Esta historia, como aquella del Sapo Pintado de La Noche Estrellada, subraya el enorme conocimiento que tienen las comunidades indígenas y la vital importancia de asociarnos con ellos para aumentar nuestra comprensión sobre el mundo natural y la mejor manera de protegerlo.”

Alfredo Vargas-Carapana, miembro de la comunidad local indígena, ha ayudado a recolectar información sobre el Caimán Apaporis para la investigación de Balaguera-Reina. (Foto cortesía de Diego Rodriguez)

De noche Balaguera-Reina siguió los pasos (o remos) de Medem sobre la sección central del Río Apaporis. Viajando en una canoa artesanal movilizada por dos individuos de la comunidad local encargados de remar, Balaguera-Reina alumbraba el agua con una brillante linterna de cabeza esperando avistar el indicador brillo de ojos. En su viaje original, detectó 105 caimanes individuales en cinco áreas diferentes, atrapando los que podía para tomar medidas y recolectar muestras de ADN, para luego liberarlos.

Es a través de estas muestras de ADN que Balaguera-Reina descubrió que el ADN de este caimán es enormemente similar al de otra de las subespecies.

“Esta subespecie recibe mucha atención porque está aislada y tiene una apariencia muy diferente,” dice Balaguera-Reina, “Tiene un hocico puntiagudo y estrecho, y dientes de color cobre. Así que algo ocurre aquí que los hace tan diferentes en forma, aunque son muy similares genéticamente. Por alguna razón, el ambiente selecciona este animal de hocico estrecho. Trabajamos para resolver este misterio.”

El Detective Caimán

Además de aumentar significativamente nuestra comprensión sobre el árbol genético familiar de este grupo de subespecies de caimán, Balaguera-Reina también llama en su investigación a realizar un análisis poblacional del Caimán del Apaporis, para entender mejor las presiones de caza sobre el animal y determinar su estado de conservación. Incluso cuando no está en el campo, sigue recolectando data— entrenó y contrató a un miembro de la tribu Carapana, Alfredo Vargas-Carapana, para hacer observaciones en su lugar.

Sergio Balaguera-Reina y Alfredo Vargas-Carapana atrapan, miden y liberan un Caimán Apaporis. (Foto cortesía de Diego Rodriguez)

“Tenemos que continuar con todos estos estudios pues la única manera de proteger la biodiversidad es utilizando esa información para guiar las políticas que nuestros gobiernos crean y la manera en la que todos vivimos,” dice Balaguera-Reina. “Y luego necesitamos seguir asociándonos cercanamente con los pueblos indígenas— que tienen todo el conocimiento— para asegurar que cualquier medida de conservación que tomemos vaya de la mano con ellos.”

A la larga, Balaguera-Reina quiere ayudar a crear un plan de conservación y manejo de crocodylidos a lo largo del país, que es hogar de dos especies de cocodrilos y cuatro de caimanes. Y el hilo común de todo el trabajo de Balaguera-Reina es su compromiso con, esencialmente, cambiar la imagen de las especies de crocodylidos, que comúnmente son pintados como villanos que comen personas, compartiendo su pasión y las historias que hacen a estas especies tan fascinantes, como la del peculiar Caimán del Apaporis.

“Los crocodylidos son extraordinariamente interesantes, pero muy subestimados,” dice. “La gente los ve como estos animales peligrosos en la naturaleza salvaje, cuando en realidad son mucho más complejos, con sus propias jerarquías sociales y comportamientos fascinantes. Tenemos que encontrar la manera de coexistir con estos animales, incluso aquellos que viven en lugares remotos. Son importantes en el ecosistema, y todos somos parte de ese ecosistema, aunque vivamos en ciudades y nos sintamos alejados de la naturaleza.”

Nota: En una publicación anterior este mes el GWC reportó incorrectamente sobre el episodio de Extinto o Vivo de Animal Planet acerca del redescubrimiento del Caimán Apaporis, atribuyéndolo a otro biólogo de fauna silvestre. Desde entonces, ha aparecido información confirmando que Balaguera-Reina tiene el reclamo legítimo a este redescubrimiento-- él anunció públicamente su descubrimiento en diciembre del 2018 y ha regresado a documentar el caimán múltiples veces a lo largo del último año.

About the author

Lindsay Renick Mayer

Lindsay is the Director of Media Relations for Re:wild and has a particular interest in leveraging communications to inspire conservation action. Lindsay is passionate about species-based conservation and finding compelling ways to tell stories that demonstrate the value of all of the planet’s critters, big and microscopic.

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